RIGA

Riga es la capital de Estonia y la ciudad más grande y poblada de los tres países bálticos. Fue la última que visité en mi viaje y la verdad es que no me decepcionó en absoluto. El centro histórico es Patrimonio de la Humanidad y mezcla edificios de épocas diversas, como soviéticos, art nouveau, gótico, barroco, etc. No una ciudad demasiado turística, así que pasear por sus calles silenciosas pero a la vez llenas de historia me encantó.

Para ir del centro al aeropuerto hay que tomar un autobús que tarda una media hora. Hay varias líneas, dependiendo de a qué parte del centro vayas (22, 241 o 322).

Hay muchas opciones de alojamiento en el centro asequibles, que podéis comparar en Airbnb, booking o hostelword. Yo me alojé en el hostal Tree House, por 12€ la cama en dormitorio compartido. Era cómodo, limpio y con un buen desayuno incluido. Además estaba en plena plaza Livu.

Esta plaza es el centro sociocultural de la ciudad y se encuentra rodeada de bares, restaurantes, tiendas, teatros y puestos que la animan y llenan de vida.

En la esquina se encuentra la Casa del Gato, llamada así por las dos figuras felinas situadas en la punta de las torres del tejado. La gente cuenta que originalmente mostraban el culo hacia el edificio de enfrente, donde el Gremio de comerciantes había rechazado la admisión al dueño de la casa, quien colocó los gatos en esa posición como venganza.

Para conocer estas anécdotas y muchas más, siempre recomiendo hacer un tour gratis, que salen todos los días desde la iglesia de San Pedro. Dependiendo del tipo de tour que quieras, salen a una hora u otra: 10am para conocer la Ciudad Vieja, 11am para ver la Riga antigua, 12am si te interesa la Riga alternativa y a las 10pm si quieres ver Riga de noche mientras haces kayac.

Vamos con un poco de historia: Riga fue fundada a principios del siglo XIII por los alemanes y entró a formar parte de la Liga Hanseática, que era una agrupación comercial y defensiva de ciudades del norte de Europa. Así vivió un periodo de estabilidad y prosperidad hasta que en 1621 pasó a estar bajo dominio sueco y luego en 1710 fue invadida por los rusos. Riga siguió creciendo hasta convertirse en una de las principales ciudades del Imperio Ruso. Tras la Primera Guerra Mundial, Letonia declaró su independencia, en 1918.

Sin embargo, al igual que ocurrió en los otros países bálticos, durante la Segunda Guerra Mundial fue conquistada por los nazis y al final de la contienda por el Ejército Rojo, por lo que Letonia pasó a formar parte de la Unión Soviética hasta 1991. Si te interesa la historia, puedes ir al Museo de la Ocupación de Letonia, de entrada gratuita, que profundiza en la época en la que el país estuvo sometido por los nazis primero y por los soviéticos después, entre 1940 y 1991.

Una de las estampas más famosas de la ciudad la conforman los Tres Hermanos, que son tres pequeñas casas juntas, cada una de una época distinta (gótico, manierismo holandés y barroco), cuyas fachadas muestran la evolución arquitectónica de Riga. Una de ellas es ahora el Museo de la Arquitectura y las otras son oficinas.

La calle Torna es una de las más interesantes de Riga desde un punto de vista histórico, pues a un lado encontramos unos antiguos barracones convertidos en pequeñas casas amarillas que albergan bares, tiendas y otros negocios, mientras que al otro lado se haya una reconstrucción de la antigua muralla que protegía la ciudad. Aquí podemos ver también la Puerta sueca (la única superviviente de su época) y la Torre de la pólvora, que hoy es el Museo Letón de la Guerra, de entrada gratuita.

En la plaza del Ayuntamiento se tomaron las decisiones más importantes desde la fundación de la ciudad, y ha sido reconstruida prácticamente entera. Contiene el Museo de la Ocupación y la estatua de San Roland: un abad francés que es el patrón de la ciudad.

Pero sobre todo, aquí se encuentra la Casa de los Cabezas Negras, construida por esta hermandad de mercaderes durante el siglo XV. Es un emblemático edificio barroco y gótico muy importante en la historia de la ciudad, que ahora contiene la Oficina de Turismo, una cafetería y varias oficinas más.

Situada en una bonita plaza, la Catedral luterana es digna de admirar. Es enorme (considerada la iglesia medieval más grande de los países bálticos), data del siglo XIII y la entrada cuesta 3€.

Se encuentra a pocos minutos caminando de la imponente iglesia de San Pedro. Ésta se empezó a construir en el siglo XIII, pero se hizo durante varios periodos, lo que se refleja en sus tres estilos arquitectónicos: gótico, románico y barroco. Es la iglesia más alta de Riga y su torre mide más de 120 metros. La entrada para subir a disfrutar de las mejores vistas de la ciudad cuesta 9€. En la plaza puedes ver la estatua de los músicos de Bremen.

Entre el centro histórico y el resto de la ciudad hay un conjunto de parques y jardines que rodean a la Universidad. Aquí encontramos el parque Bastejkalns, atravesado por el canal Pilsetas y con el monumento a la Libertad en medio: un obelisco de casi 30 metros en honor a los soldados caídos durante la guerra de la independencia (1918-1920).

También está el parque Esplanade, donde se encuentra la Catedral ortodoxa, de entrada gratuita. Se construyó en 1884 y durante la época soviética fue planetario y cafetería.

El Castillo de Riga no me pareció nada espectacular, aunque su estampa desde el otro lado del río es bonita. Ahora es la residencia del presidente y también alberga varios museos. 

Detrás de la estación de bus y tren se encuentra el Mercado central, el más grande de Europa (y en su época de los más grandes del mundo). Tiene cuatro naves llenas de comida fresca, productos locales, ropa, souvenirs y mucho más. Abren todos los días hasta las 5 o 6 de la tarde.

Detrás del mercado se encuentra el barrio Spikeri: un conjunto de edificios de uso artístico y cultural que en el pasado fueron usados como almacenes. Ahora albergan galerías de arte, conciertos, espectáculos, exposiciones y eventos de este tipo.

Justo al lado de Spikeri se encuentra la Academia de las Ciencias, un espectacular edificio soviético tipo stalinista como los de Moscú o Varsovia. Con más de 100 metros, es uno de los más altos de la ciudad. Se puede subir al piso 17 y disfrutar de unas vistas magníficas por 5€.

Si te gustan los parques puedes ir a Victory park, al otro lado del río cruzando el puente Akmens y pasando junto a la Biblioteca Nacional, que tiene un diseño muy original. A parte de enormes campos verdes, aquí encontrarás el Monumento a la Victoria de los soviéticos sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Además las fotos del centro histórico desde aquí están muy chulas.