YOSEMITE:

En San Francisco alquilamos un coche para ir a Las Vegas, porque por el camino queríamos parar en dos parques nacionales, Yosemite y Death Valley. Fue una etapa del viaje diferente, ya que veníamos de grandes ciudades como Los Ángeles y San Francisco. Compramos la tienda de campaña, comida y todo lo que necesitábamos en un Walmart de las afueras y llegamos a Yosemite ya de noche. Estuvimos dos días en este parque, haciendo excursiones entre montañas, ríos y cascadas.

La entrada al parque cuesta $35 por coche (da igual cuántas personas vayan dentro) o $15 por persona si vas en autobús, moto o a pie, y dura una semana, no importa si te quedas un día o siete. Si vas a visitar varios parques, te conviene comprar la tarjeta National Park Annual Pass, que cuesta $80 y da acceso ilimitado a los parques durante un año.

Aparte de la entrada al parque, también hay que pagar el camping o el hotel donde vayas a dormir. Hay varias opciones y casi todas se llenan enseguida, sobre todo cuando empieza el buen tiempo, así que hay que reservar con varios meses de antelación. También hay algunos campings sin reservas, en los que te dan un sitio por orden de llegada, por lo que para encontrar hueco hay que madrugar mucho. La mayoría de los campings tienen una zona con restaurantes y supermercados, pero obviamente son mucho más caros, por lo que te recomiendo llevar tu propia comida para esos días.

Nosotros nos quedamos en Upper Pines Campground, que sale a $26 la noche e incluye sitio para un coche, dos tiendas y cuatro personas. Las duchas eran aparte, costaban $5 por persona y los servicios no estaban demasiado limpios. También teníamos para nosotros una mesa, un hueco para la hoguera y un armario para guardar la comida, a prueba de osos. Puedes echar un vistazo a los campings disponibles en la página oficial del parque (https://www.nps.gov/yose/planyourvisit/index.htm). Para moverte dentro del parque por los puntos más importantes hay autobuses gratuitos.

Lo más importante a tener en cuenta cuando planifiques tu visita al parque es la época del año. Durante los meses de invierno hace un frío extremo y muchos recorridos están cortados por la nieve, así como una de las carreteras que llevan al parque, concretamente el Tioga Pass. Por otro lado, durante el verano la mayoría de cascadas no llevan agua y los campings están masificados. Así que recomendamos la primavera como la mejor época para ir, especialmente los meses de abril y mayo.

Lo primero que verás cuando estés entrando en Yosemite Valley es el Tunnel View, un mirador desde donde puedes observar las principales montañas a ambos lados del valle, como si fuera un túnel, de ahí su nombre. Podrás apreciar las cascadas Bridalveil Fall, a la derecha.

Una vez que te adentres en el valle pasarás junto a ellas y llegarás a un prado abierto donde destaca la imponente figura del Capitán, el monolito de granito más alto del mundo, con 900 metros de altura. 

Un poco más adelante verás las cascadas Yosemite Fall, consideradas las más grandes de Norte América, que están divididas en dos tramos: la parte de arriba, que se ve desde prácticamente todo el valle, y la parte de abajo, que para verlas tendrás que acercarte hasta su base. Puedes hacer una ruta que te lleva hasta la cima de las cataratas, pero es bastante dura y echarás casi todo el día.

Hay varias rutas que parten desde los campings, con una distancia y dificultad variables. Por ejemplo, nosotros hicimos la del Mist Trail, que te lleva hasta las cascadas Nevada Fall, pasando junto a las cataratas Vernal Fall (te mojarás un poco). Tardamos unas seis horas en ir y volver, con un recorrido de unos 4 km y una dificultad media.

Desde nuestro camping también fuimos al lago Espejo (Mirror Lake), llamado así porque en él se refleja el monolito de granito Half Dome, que es otra de las montañas importantes del parque. Desde aquí tienes las vistas más cercanas a esta enorme roca.

Si quieres explorar un poco más del parque, fuera de Yosemite Valley, puedes ir a Glacier Point, un mirador desde donde tendrás las mejores vistas de todo el parque. Lo malo es que la carretera que lleva hasta aquí está cerrada en invierno, por eso nosotros no pudimos ir. Hay otros miradores cercanos a este punto que también valen la pena, como Taft Point o Washburn Point.

Debido a la nieve, tampoco pudimos visitar Mariposa Grove, el bosque de las sequoyas gigantes, uno de los puntos fuertes de Yosemite.

DEATH VALLEY:

Dejamos Yosemite por la mañana temprano, bajo la lluvia y una espesa niebla, para llegar a Death Valley por la tarde, con solazo y más de 30º C. ¡Vaya cambio! Este parque nacional forma parte del enorme desierto de Mojave, se encuentra a 86 metros por debajo del nivel del mar y es el punto más caluroso del planeta, con temperaturas que superan los 58º C, así que recuerda llevar mucha agua. Aquí solo pasamos una noche, pues al día siguiente nos dirigimos a Las Vegas.

En Death Valley hay varios campings, la mayoría de ellos sin reserva, ya que no suelen estar muy llenos, porque también se puede acampar gratis en muchas zonas, que es lo que hicimos nosotros. Normalmente la gente visita este parque en un día, de camino entre Las Vegas y Yosemite, por lo que otra opción puede ser dormir en un motel de carretera a las afueras. También hay algunos hoteles con restaurantes, gasolineras y alguna que otra tienda, por lo que la comida o la gasolina no son un problema.

La entrada al parque cuesta $20 por coche (da igual cuántas personas vayan dentro) o $10 por persona si vas en autobús, moto o a pie, y dura una semana, no importa si te quedas un día o siete. Si vas a visitar varios parques, te conviene comprarte la tarjeta National Park Annual Pass, que cuesta $80 y da acceso ilimitado a los parques durante un año. 

Tienes que sacar la entrada en el Centro de visitantes de Furnace Creek, donde además de un camping también hay un centro de información donde te explican qué ver, dónde dormir y te dan un mapa, por lo que puede ser una buena opción empezar la ruta por aquí.

Nosotros hicimos antes una pequeña parada en unas dunas de arena llamadas Mesquite Flat. Aunque hay varias zonas así en el parque, estas son las más grandes y extensas. Puedes sacar fotos muy chulas, sobre todo al atardecer.

El Devil’s Golf Course es una salina seca cuya superficie está llena de agujeros y montículos que le confieren un aspecto particularmente raro. Las piedras han ido absorbiendo la sal cuando el agua se evaporaba y han adquirido esta forma tan extraña. Se llama así porque dicen que con esos hoyos y ese calor, solo el diablo podría jugar aquí al golf.

Badwater Basin es el punto más bajo de todo el país, concretamente 85 metros bajo el nivel del mar, y también donde se han registrado las temperaturas más altas, superando los 58 grados. Es una cuenca enorme, llena de salinas, por lo que al caminar parece que estuvieras atravesando un desierto blanco. 

The Artist Palette es un punto de la montaña en el que confluyen varios tonos de arena y roca, debido a la oxidación de diferentes minerales, formando una amalgama de colores increíble, de ahí su nombre. Las fotos que sacarás son espectaculares y además se ven diferente dependiendo de la hora del día en que las hagas.

El Zebriskie Point es un punto desde donde verás cómo las pequeñas dunas y montículos del desierto parecen arrugarse. Tendrás que subir una pequeña loma para disfrutar las espectaculares vistas y colores que se aprecian desde aquí, especialmente durante el amanecer. 

Dante’s View es un mirador desde donde tendrás las mejores vistas de todo el parque, especialmente de la cuenca Badwater Basin. Las fotos del valle desde aquí son espectaculares.