Llegué a Washington DC en autobús desde Filadelfia y era mi última parada antes de volar a Los Ángeles, en la costa Oeste. Dejando aparte todo el tema político y el poder que concentra, la capital de Estados Unidos me pareció una ciudad llena de cultura e historia, que se caracteriza principalmente por su gran cantidad de memoriales y museos, la mayoría de ellos gratis.

Mucha gente hace visitas de un día desde Nueva York (al igual que con Filadelfia) pero yo recomiendo dedicarle un par de días, para ir sin prisas, especialmente si vas a entrar a algún museo. Una de las ventajas de Washington es que tiene casi todos sus atractivos concentrados en el centro, por lo que puedes ir caminando a todas partes. Pero si aun así lo necesitas, puedes coger el autobús Circulator ($1), que pasa con frecuencia por los puntos más importantes, o el metro, que tiene varias líneas.

Hay muchas opciones de alojamiento (como siempre, recomiendo buscar con antelación en Booking, Hostelworld o Airbnb). Yo me quedé en Duo Housing: un hostal limpio, cómodo y con buen ambiente. Ofrecen desayuno gratis (pancakes, café y limonada) y por las noches hacen un Pub Crawl. Está a 20 minutos andando del centro y sale a unos $40 la cama en dormitorio compartido.

Puedes comenzar tu visita por el National Mall, una explanada de 4 km que va desde el Capitolio hasta el Memorial de Lincoln. Casi todos los puntos importantes de la ciudad están situados aquí, donde encontrarás infinidad de museos, el obelisco dedicado a George Washington y muchos memoriales homenajeando a presidentes o guerras estadounidenses. El Mall aparece en muchas películas y aquí se han hecho manifestaciones históricas muy importantes, además de celebrarse cada año el Día de la Independencia (el 4 de julio).

El Capitolio es uno de los edificios políticos más importantes de Estados Unidos, pues alberga las dos cámaras del Congreso, donde se toman las decisiones gubernamentales del país, así como acontecimientos políticos trascendentes. Dicen que el Capitolio era uno de los objetivos de los atentados del 11-S, pero el avión no llegó a destruirlo, ya que los pasajeros averiguaron las intenciones de los terroristas y se estrelló en un campo de Pennsylvania. Puedes hacer una visita guiada gratis, donde verás varias de las salas del Capitolio, entre ellas la Rotunda (justo debajo de la cúpula), para lo que se recomienda reservar la entrada con antelación a través de su página web (https://www.visitthecapitol.gov/plan-visit/book-tour-capitol).

Cuando termines el tour, puedes visitar también la Biblioteca del Congreso, una de las más grandes del mundo. Si quieres evitar pasar de nuevo el control de seguridad, puedes acceder directamente a través del túnel desde el Capitolio. La biblioteca es espectacular, aunque no podremos entrar en la sala principal, pero solo admirar el vestíbulo y verla a través de los cristales ya vale la pena. 

El gran obelisco que hay en medio del National Mall es el Memorial de George Washington, el primer presidente y uno de los padres fundadores de los Estados Unidos. Inaugurado en 1885, se encuentra rodeado de 50 banderas norteamericanas, una por cada estado. Es posible visitarlo y subir hasta el observatorio, para tener unas vistas panorámicas espectaculares de la ciudad. La entrada es gratis pero siempre hay muchas colas, por lo que es mejor reservar online, que cuesta $1 (https://www.recreation.gov/ticket/facility/234635).

Si sigues caminando llegarás al final del Mall, donde se encuentra el Memorial de Lincoln. Este templo contiene una estatua gigantesca del malogrado presidente Abraham Lincoln. Las paredes tienen grabadas frases y discursos pronunciados por este político, que fue clave en la Guerra de Secesión y en la abolición de la esclavitud en Estados Unidos. 

Frente a la escalinata del templo se halla la Reflecting Pool, un estanque donde se refleja el obelisco y alrededor del cual están los memoriales a los soldados caídos en diversas guerras, como la Segunda Guerra Mundial, la de Vietnam o la de Corea. Aquí se han celebrado muchas manifestaciones y eventos de gran trascendencia política, como el discurso de Martin Luther King a favor de los derechos civiles, donde pronunció el famoso «I have a dream». Te sonará de muchas series y películas, por ejemplo: Forrest Gump.

Una vez que hayas visitado todo el Mall, puedes caminar alrededor del lago Tidal Basin, que está justo al lado, rodeado de cerezos y otros árboles. Aquí encontrarás el Memorial de Jefferson, el de Roosevelt y el de Martin Luther King.

Si quieres comer en el Mall, tendrás que hacerlo en los restaurantes de los museos o en los puestos de comida rápida de la explanada, que son bastante caros. Si prefieres comer algo más en condiciones, tendrás que caminar hasta el centro, donde encontrarás muchas opciones, sobre todo en las calles 7th Street y 9th Street. Y si decides salir a tomar algo después de cenar, la zona con más bares es la que forman las calles 14th Street y U Street.

Uno de los edificios más famosos de Washington es la Casa Blanca, hogar del presidente de los Estados Unidos. Por desgracia, los extranjeros no podemos visitarla por dentro (los ciudadanos estadounidenses pueden hacer un tour gratis reservando online con mucha antelación), por lo que nos tendremos que conformar con verla desde fuera. La mejor imagen es desde la avenida Pennsylvania, y aun así estarás bastante lejos, con una verja de por medio y rodeados de guardias de seguridad.

Y ahora, ¡vamos con los museos! Junto al obelisco se encuentra el Museo Nacional del Aire y el Espacio, uno de los imprescindibles, ya que alberga la mayor colección del mundo de aviones y naves espaciales, con joyas que van desde el primer avión de la historia, construido por los hermanos Wright en 1902 hasta el módulo del Apollo XI con el que el ser humano pisó la luna por primera vez, pasando por varios aviones de la Segunda Guerra Mundial. Este museo es totalmente gratis.

En el centro de la ciudad se encuentra el teatro Ford, donde fue asesinado el presidente Abraham Lincoln en 1865, cuando estaba acabando la Guerra de Secesión, a manos de un actor simpatizante de la causa confederada. El teatro se conserva prácticamente igual; hoy en día alberga un museo sobre Lincoln y, lo más importante, podrás asistir a una representación sobre el asesinato (la entrada conjunta cuesta $8). También puedes visitar la casa donde lo llevaron para intentar curarlo y donde falleció poco después, ubicada en la acera de enfrente.

Además de estos dos museos, hay otros muchos muy interesantes que puedes visitar, por ejemplo: el Museo Smithsonian de Historia Natural, el Museo Nacional de los Indios Americanos, el Museo Nacional de la Historia Americana, el museo de cera Madame Tussauds o el International Spy Museum.

Washington también tiene un Chinatown, con el Arco de la Amistad en la entrada. Es un pequeño barrio junto al Ford’s Museum, lleno de tiendas, restaurantes y comercios chinos, donde además encontrarás bastantes bares y un buen ambiente para tomar algo.

Si te apetece relajarte un rato después de comer y hace buen tiempo, puedes dar un paseo por el National Gallery of Art Sculpture Garden, un parque lleno de esculturas junto al Jardín Botánico.

El cementerio Arlington se halla al otro lado del río, puedes llegar caminando a través del puente. Es un poco impactante ver las innumerables lápidas blancas sobre un mar de césped verde, donde yacen sobre todo veteranos de guerra. Las tumbas más buscadas son las del presidente John F. Kennedy y su familia, que incluso tienen una llama encendida, así como la del soldado desconocido, donde hacen un cambio de guardia. Por cierto, desde este cementerio puedes divisar el Pentágono, la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, que está muy cerca.

Al noroeste del centro (a una media hora caminando), está Georgetown, un barrio con mucha energía, lleno de tiendas, bares, restaurantes, casas de colores y galerías. Tiene muy buen ambiente, sobre todo alrededor de M Street, Wisconsin Avenue y el Waterfront Park, junto al río. Si estás cansado de museos y te apetece socializar un poco, puede ser una buena opción.

Si después de visitar todos estos sitios aún te sobra tiempo, otros planes para hacer en Washington podrían ser visitar la Catedral Nacional (una de las más grandes del mundo), subir a la torre del antiguo edificio de la Oficina de Correos para disfrutar de las vistas, pasear por el enorme parque Rock Creek o darte una vuelta por el Eastern Market.