San Francisco es una ciudad fascinante, con sus casas victorianas de colores, su famoso puente atravesando la bahía, sus tranvías escalando las cuestas, sus alternativos barrios tan diferentes unos de otros y su aire bohemio, americano pero europeo al mismo tiempo. Hay muchas cosas por hacer en esta animada ciudad, cuna del movimiento hippie y bastión de la comunidad homosexual.

Nosotros nos quedamos en USA Hostels: uno de los mejores hostales que yo haya visto. Es enorme, limpio, cómodo, situado en pleno centro, con billar, wifi y desayuno incluido. Hay muy buen rollo, el personal es muy amable y todos los días se hacen actividades, pub crawls, tours gratis o cenas temáticas. Nos salió por $45 la cama en dormitorio compartido (con dos personas más), lo cual es un buen precio en San Francisco, donde el alojamiento es carísimo.

El hostal estaba al lado de Union Square, una plaza muy animada rodeada de tiendas y centros comerciales, ya que en sus orígenes, la plaza fue el primer parking subterráneo de la ciudad, por lo que la gente aparcaba ahí y se iba de tiendas. Uno de sus laterales es la calle Powell, por donde pasa el famoso tranvía. 

El clásico tranvía que aparece en las fotos, también llamado cable car, es uno de los principales atractivos de San Francisco. A principios de siglo, con la llegada del autobús y los vagones eléctricos, los tranvías estuvieron a punto de desaparecer, pero la fuerte presión popular lo impidió y ahora de hecho han sido declarados Patrimonio Histórico. Actualmente hay tres líneas. En el cruce de las calles Powell y Market está la primera parada de las dos líneas principales (la otra cubre la calle California). El billete simple cuesta $7, aunque nosotros no nos subimos porque siempre había muchísima cola.

A un par de manzanas de aquí se encuentra Chinatown, el barrio chino más antiguo de América y la comunidad china más grande fuera de Asia, que emigraron para trabajar en la industria del tranvía y se asentaron aquí. Ahora son tiendas de souvenirs y restaurantes chinos mayormente, pero aún se respira un ambiente auténtico, lleno de chinos jugando en la plaza y con mucho arte urbano, grafitis y murales, en pleno centro de la ciudad. 

En el callejón Ross está la tienda más importante de galletas de la fortuna: Golden Gate Fortune Cookie Factory. Se dice que las galletas de la fortuna fueron inventadas en San Francisco por un japonés, aunque tras el bombardeo de Pearl Harbor, los nipones no estaban bien vistos por los norteamericanos, por lo que los chinos aprovecharon para robarles el negocio.

Si sigues caminando, dejarás atrás Chinatown para adentrarte casi sin darte cuenta en Little Italy, el barrio italiano, lleno de restaurantes, cafeterías, heladerías y pizzerías, sobre todo a lo largo de la avenida Columbus. Por cierto, recomiendo Golden Boy pizza, muy rica y a buen precio. Aquí se establecieron los inmigrantes italianos que venían a buscarse la vida a principios del pasado siglo, algunos de ellos siguiendo al mafioso Al Capone, que se encontraba preso en Alcatraz. Hoy en día es una de las zonas con más encanto de la ciudad, llena de arte urbano, casas de colores y también con mucha vida nocturna.

La avenida Columbus desemboca en Washington Square, uno de los parques más antiguos de la ciudad, donde puedes relajarte junto a la iglesia de Saints Peter and Paul (donde Marilyn Monroe se casó con Joe DiMaggio). 

Desde aquí puedes acercarte a la torre Coit, de 64 metros de altura, desde donde tendremos una panorámica de la ciudad y la bahía espectacular. Puedes subir a la cima de la torre por $8, aunque las vistas desde su base son muy parecidas. 

Está muy cerca del Financial district, la zona de rascacielos de San Francisco, donde destaca la Pirámide Transamérica, que en su día fuera el edificio más alto de la ciudad y el octavo rascacielos más alto del mundo.

Fisherman’s Wharf es un barrio muy famoso en el puerto al norte de la ciudad, famoso por albergar el conocido Pier 39. Aquí se pueden ver leones marinos tomando el sol y hay muchas tiendas, museos, bares, restaurantes, músicos tocando en directo, un barco de la Segunda Guerra Mundial y sobre todo los famosos puestos donde se puede probar la sopa de almejas en pan o el sandwich de cangrejo. 

Para llegar al Golden Gate desde aquí podemos atravesar la plaza Ghirardelli, Marina Boulevard, el precioso Palace of Fine Arts y por último el parque Crissy Field, desde donde tendremos unas vistas espectaculares del puente. 

Justo antes de llegar, hay un pequeño muelle de pesca llamado Torpedo Wharf, desde donde se pueden sacar unas fotos muy chulas. Aunque si te apetece contemplar la imagen desde la izquierda del puente, las playas Baker y Marshall son el sitio perfecto.

Y llegamos al Golden Gate, la imagen más famosa de San Francisco y uno de los iconos más conocidos de los Estados Unidos. Este gigantesco puente colgante, construido en acero rojo en 1937, se puede cruzar tanto en vehículo como a pie. Nosotros lo atravesamos haciendo autoestop (aunque te advierten de que es ilegal). En el otro lado de la bahía hay varios miradores desde donde podrás sacar la típica foto.

Mucha gente aprovecha después de cruzar el puente para visitar Sausalito, un pequeño pueblo costero al otro lado de la bahía, donde puedes tomar algo y relajarte. Desde aquí puedes volver en un barco ($12) que te deja en el Pier 39 y que pasa cerca de Alcatraz. A mí Sausalito no me pareció nada del otro mundo, la verdad, no creo que merezca la pena acercarse.

Lombard Street es una de las calles más famosas de la ciudad, especialmente el tramo que va desde Russian Hill hasta Hyde Street. Aquí la calle es empinada y tiene ocho curvas muy cerradas que la convierten en la más sinuosa del país. Se hizo así en el año 1922, con la idea de reducir la pendiente y permitir que los coches circulasen.

Cerca de aquí se encuentran Hyde Street y California Street, que son dos de las mejores calles para sacar fotos, ya que el clásico tranvía pasa por sus cuestas y suben hasta Nob Hill, la zona más alta de la ciudad.

El barrio hippie Haight-Ashbury se halla justo antes de llegar al parque Golden Gate. Durante los años 60 se convirtió en el centro del movimiento contracultural hippie, cuando los ciudadanos vivían en comunas y fomentaban el amor, el pacifismo y el antimaterialismo. Hoy en día todavía conserva esa esencia y es uno de los barrios más alternativos de la ciudad, lleno de tiendas de ropa vintage, bares muy eclécticos, hipsters y casas de colores. 

A las afueras de este barrio se encuentran las Painted Ladies, una fila de casas victorianas de colores. Te puedes sentar en el parque Alamo Square a contemplarlas, con el centro de la ciudad y sus rascacielos de fondo. 

El parque Golden Gate es enorme, más grande incluso que central Park. Tiene prados interminables, un invernadero lleno de flores, museos, lagunas, un jardín japonés y hasta búfalos. Es un lugar perfecto para hacer picnics, practicar deporte o simplemente pasear o montar en bicicleta. La entrada al parque es gratuita, aunque por los museos y algunas atracciones tendrás que pagar. 

Cerca del parque hay una colina llamada Twin Peaks, desde donde tendrás unas vistas espectaculares de la ciudad. Se puede llegar en autobús o andando, aunque es una buena caminata, pero merece la pena totalmente. Al inicio de la subida, concretamente en la calle 16th, hay unas escaleras hechas con azulejos muy originales, llamadas Hidden Garden Steps.

Cerca de Twin Peaks está Castro, también conocido como Eureka Valley, donde vive la mayor comunidad homosexual de San Francisco y cuyas calles están llenas de banderas multicolor. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos soldados fueron expulsados por declararse homosexuales, y se les envió a San Francisco para ser juzgados por un tribunal, estableciéndose la mayoría en esta zona. Esto, junto con el verano del amor hippie en 1969, hizo de Castro el primer barrio gay de Estados Unidos. Destaca la tienda-museo del activista Harvey Milk, el primer político homosexual reconocido de los Estados Unidos, considerado un mártir de la causa gay tras su asesinato. En Castro también se encuentra el LGBT History Museum, uno de los primeros museos del mundo dedicado a la comunidad homosexual, y el Teatro Castro, que proyecta películas y celebra festivales de cine desde 1922. 

Al lado de Castro se encuentra el barrio The Mission, que recibe su nombre de la Misión de San Francisco de Asís, una iglesia que es el edificio más antiguo de San Francisco. Este barrio, cuya población mayoritaria es de origen latino, está lleno de casas victorianas también, pero lo que más me gustó sin duda fue el parque Mission Dolores, lleno de gente jugando, cantando y divirtiéndose, con las vistas del centro de la ciudad al fondo. Te recomiendo pasear por la calle Valencia, plagada de bares y cafeterías, así como por los callejones Clarion Alley y Balmy Alley, llenos de grafitis y murales chulísimos.

En la isla de Alcatraz se encuentra la famosa cárcel que albergó a Al Capone. Aquí podemos encontrar el faro junto con la prisión militar y federal, activa hasta 1963. Se puede llegar en ferry desde el muelle 33, cerca de Fisherman’s Wharf. La isla se llama así porque había muchos pájaros alcatraces ahí. La única manera de visitar la prisión es contratando un tour, el más básico ($30) incluye solo el barco y la audioguía. Lo puedes reservar en la web oficial (https://www.alcatrazcruises.com/tour-options/).

Por último, si te gusta el baloncesto, puedes acercarte a ver un partido de la NBA en el Chase Center, donde juegan los Golden Gate Warriors, que hasta el año pasado jugaron en el Oracle Arena.