La ciudad del amor fraternal, fundamental en la historia política de los Estados Unidos, hogar del incombustible Rocky Balboa, con un arte urbano espectacular. Todo esto y mucho más nos puede ofrecer la ciudad de Filadelfia. Después de visitar Nueva York, Philly (como se la conoce coloquialmente) me pareció tranquila y agradable. Es una ciudad grande, pero el centro y los atractivos turísticos más importantes de la ciudad están todos concentrados en una distancia que se puede recorrer a pie.

Tiene muchos museos, aunque la mayoría son de pago, así como memoriales y esculturas, ya que es una ciudad de gran importancia histórica y política, pues aquí se firmó la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos, y además fue la primera capital del país, antes de Washington DC. 

Mucha gente hace excursiones de un día desde Nueva York en tren o autobús. Yo personalmente, recomiendo estar al menos un par de días, ya que si entras a algún museo, que es uno de los principales atractivos de la ciudad, ya echas media mañana. Pero si no tienes mucho tiempo, los trenes tardan hora y cuarto (billetes a partir de $50 con Amtrak) y los autobuses dos horas y poco (billetes a partir de $2 con Megabus).

En el centro tienes bastantes opciones de alojamiento (como siempre, recomiendo buscar en Booking, Hostelworld o Airbnb). Yo me quedé en Apple Hostel, un hostal en pleno centro, limpio y cómodo, con muy buen ambiente, noches temáticas, café gratis, etc, por $35 la cama en dormitorio compartido. Muy recomendable.

Además de historia y cultura, también hay mucho arte urbano y callejero, con grafitis por todas partes, algunos son verdaderas obras de arte. Una de las zonas que más me gustaron fue South Street, una calle llena de murales, arte callejero, bares y tiendas alternativas. Aquí también se encuentra el Philadelphia Magic Gardens ($10), una especie de museo muy original, con exposiciones y murales hechos con mosaicos, cristales y azulejos.

Y como buena ciudad americana, también tiene una zona llena de rascacielos. El más alto es el One Liberty Observation Deck, donde puedes subir por $15 para disfrutar de las mejores vistas de Filadelfia.

El Old District junto al río Delaware es, digamos, el centro histórico. Se trata de una zona de museos, iglesias y edificios importantes, especialmente la parte de Arch Street. Aquí podremos ver, por ejemplo: Elfreth’s Alley (la calle residencial más antigua del país), la casa de Betsy Ross (quien tejió la primera bandera estadounidense, que ondeó en el Independence Hall durante la Declaración de Independencia), el National Constitution Center, la Reserva Federal, el Museo Independiente de Historia Natural, la Casa de la Moneda, el memorial de las guerras de Korea y Vietnam, etc.

El personaje más famoso de Filadelfia seguramente sea Benjamin Franklin, considerado uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, reconocido científico e inventor, quien contribuyó a la abolición de la esclavitud y sobre todo a la independencia de los Estados Unidos. Aunque nacido en Boston, se estableció en Filadelfia con 17 años, y fue aquí donde desarrolló la mayor parte de su carrera política. Si te interesa conocer más detalles sobre su vida, puedes visitar el Museo de Benjamin Franklin (la entrada cuesta $5). Además, cerca se halla el cementerio con su tumba, que puedes visitar por $2.

Y llegamos a la parte más importante de la ciudad: el Independence National Historical Park. Aquí encontraréis el Liberty Bell Center, donde se encuentra la Campana de la Libertad, de entrada gratuita, famosa por haber sonado en 1776 para llamar a los ciudadanos de Filadelfia a la lectura de la Declaración de Independencia. Aquí también se halla el Independence Hall, donde se firmó la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos. Se puede hacer un tour gratis, para lo que debes sacar la entrada en el Independence Visitor Center, pero tenéis que ir temprano porque se agotan. Aquí también podéis preguntar información sobre qué ver y hacer en la ciudad.

El Reading Terminal Market es el principal mercado de la ciudad, grande y cubierto, donde se puede comprar productos locales, y donde verás algunos puestos atendidos por Amish (una comunidad religiosa asentada en el noreste de Estados Unidos, que se caracteriza por llevar un estilo de vida sencillo y tradicional, evitando los lujos y la tecnología de la sociedad moderna). Aquí se puede probar el clásico Philly cheesesteak sandwich, un bocadillo con carne y queso típico de la ciudad, así como donuts y pancakes caseros.

Junto al Old District se encuentra Chinatown, uno de los mayores barrios chinos del país. Aquí verás básicamente tiendas de souvenirs, restaurantes y negocios chinos, aunque no tiene la pureza de otros como el de San Francisco o Nueva York.

El City Hall es el ayuntamiento más grande de Estados Unidos. Se terminó de construir en 1901 y su torre mide 167 metros. Se puede visitar por dentro y subir a la torre para tener unas vistas magníficas de la ciudad. La entrada conjunta cuesta $15, pero puedes pagar $8 si solo quieres subir a la torre.

Frente al City Hall se encuentra el Templo Masónico, que contiene una biblioteca y un museo con una colección de objetos relacionados con la masonería, algunos pertenecientes a influyentes políticos como George Washington o Benjamin Franklin. Este templo es considerado una de las logias masonas más importantes del mundo. Puedes visitar la biblioteca y el museo por $7 o hacer un tour guiado por todo el templo por $15.

Una visita original podría ser el Museo de los Mummers, donde se explica la historia y se hacen exposiciones sobre esta tradición de más de doscientos años en Filadelfia, en la que los ciudadanos se disfrazan como en carnaval, para celebrar en año nuevo sus valores de familia, amor y tradición, organizando un desfile donde participan miles de personas. La entrada es gratis, solo debes dejar una donación.

Si te apetece desconectar y descansar un rato, puedes acercarte a Rittenhouse Square, un parque muy bonito rodeado de rascacielos, que me recordó al Bryant Park de Nueva York. También está Washington square, un pequeño parque junto al Old District.

Probablemente, lo más conocido de Filadelfia sea el Museo de Arte. No por el museo en sí, sino por las escaleras que conducen a él, que fueron inmortalizadas por Sylvester Stallone en la película de Rocky. Imposible no recordar la escena donde termina su entrenamiento subiendo los escalones con la banda sonora de fondo. Justo en ese punto hay una baldosa con su nombre y su huella, desde donde puedes sacarte la típica foto. Además, tiene una estatua al principio de las escaleras.

Puedes llegar aquí dando un paseo desde el centro, a través de Benjamin Franklin Parkway, la avenida llena de banderas de todo el mundo por la que corría Rocky. Si lo haces, pasarás por el Museo Rodin y por Logan square. En esta plaza se encuentran el Franklin Institute, la Academia de Ciencias Naturales y la Catedral de San Pedro y san Pablo. Además, puedes sacar unas fotos muy chulas del Museo de Arte por un lado, y del City Hall por el otro.

En la parte de atrás del Museo de Arte tienes unas vistas fantásticas del río Schuylkill. Si bajas hasta su ribera, llegarás a la Boathouse Row, un conjunto de casas del siglo XIX que albergan clubes de remo y que por la noche se iluminan dejando una estampa muy bonita. Aquí comienza también el Parque Fairmount, donde puedes pasear, montar en bici o hacer un picnic si hace buen tiempo. 

Otro de los grandes atractivos de Filadelfia es la Eastern State Penitentiary, una antigua prisión que en su día fue la más famosa de los Estados Unidos por encerrar a criminales de la talla de Al Capone. Puedes hacer un tour guiado por el interior (las entradas cuestan $14 online o $16 en la puerta).

Por último, si te gustan los deportes, hay un complejo deportivo con tres estadios donde puedes ver algún partido. Aquí juegan los históricos 76ers (baloncesto), los Eagles (fútbol americano), los Phillies (béisbol) y los Flyers (hockey sobre hielo).