Singapur es un país pequeño pero intenso, que mezcla lo moderno con lo tradicional de la cultura china, india y malaya. Rascacielos, mezquitas, templos, parques, centros comerciales, playas, etcétera, forman un conglomerado de culturas y sabores único. Puede ser un punto de entrada al continente asiático si no quiere tener un shock cultural demasiado fuerte. Todo está limpio, cuidado y es un país muy avanzado, ecológico y seguro, aunque pare ello dispongan de muchas reglas y leyes algo estrictas. Además, te va a ser muy fácil comunicarte porque la mayoría de ellos habla inglés. 

Los europeos podemos estar 90 días sin visa. Normalmente para sellarte el pasaporte te piden que escribas el nombre y la dirección del hotel donde te alojarás, así que llevadlo preparado. Para ir del aeropuerto al centro hay que coger el autobús 24 (cuesta $1’5 y no dan cambio).

Es más caro que el resto del sudeste asiático, pero aun así mucho más barato que casi toda Europa. La moneda es el dólar de Singapur (1SGD = 1,5€). Además, hay muchas cosas gratis por hacer y tu bolsillo podrá darse un respiro con los muchos hawker centers que hay (unos comedores locales donde puedes comer por $2-3).

Con respecto al alojamiento, sin duda Little India es la zona más barata y mochilera, especialmente Dunlop Street. Las camas en dormitorios compartidos cuestan alrededor de $10 y los hostales están limpios, tienen aire acondicionado y wifi e incluyen el desayuno. Yo me quedé en Clifden y en Checker backpackers.

Otra buena opción para alojarse al mismo precio es el barrio Katong, un poco antes de llegar al centro si vienes desde el aeropuerto. Yo me quedé en Betel box (muy recomendable). Aquí podrás ver casas de la época colonial, especialmente en Joo Chiat Road, ya que es el legado de la cultura Peranakan. Los peranakan fueron comerciantes de origen chino y malayo, aunque influenciados por el colonialismo inglés y holandés de la época, que se establecieron en Singapur en los siglos XV y XVI.

Little India es una versión más limpia y menos caótica de este país, donde vive mucha gente proveniente de India, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka. Te recomiendo que te acerques al templo hindú Sri Veeramakaliamman para ver su peculiar fachada. Este barrio está lleno de casas de colores, tiendecitas atestadas y restaurantes que desprenden olor a curry. Si te gusta la comida india, este es tu sitio (¡ah! y no dejes de ir al mercado Tekka Centre).

Kampong Glam es el barrio musulmán. La zona principal la forman las calles Arab, Muscat y Baghdag, que además son las más animadas por la noche. Aquí encontrarás la Mezquita del Sultán (Masjid Sultan), además de templos hindús, budistas e incluso una sinagoga. La foto más famosa la tienes en la calle Bussorah, una callecita peatonal con palmeras y la mezquita de fondo. A mí me gustó mucho la calle Haji Lane: muy colorida, llena de grafitis, tiendas y bares. Para comer, Bugis puede ser una opción, tanto el mercado como la parte peatonal de la calle Waterloo, aunque en realidad encontrarás restaurantes casi por todos lados.

A pesar de la influencia china sobre Singapur, la verdad es que Chinatown no me resultó muy diferente al resto de barrios chinos que había visitado. Me pareció otro más, lleno de puestos de souvenirs, restaurantes asiáticos, mercados y templos. La calle Pagoda es la más típica, con los farolillos rojos colgando. Para comer platos locales, la mejor opción es Maxwell Food Center o la calle Smith (que se convierte en Food Street por la noche). Los templos más famosos son el Thian Hock Keng (el templo chino más antiguo del país), el templo hinduista Sri Mariamman y un templo que contiene un diente de Buda como reliquia, llamado (cómo no) Buddha Tooth Relic.

Alrededor de la bahía se encuentran la zona del Riverside y Marina Bay. El Riverside es el área alrededor del río, donde está Raffles Place, rodeada de rascacielos y con la estatua del británico Thomas Raffles, fundador de Singapur en el siglo XIX. Aquí también encontrarás muchos bares y restaurantes donde tomar algo entre edificios coloniales de colores.

Marina Bay es la estampa más famosa que probablemente te venga a la cabeza cuando te hablen de Singapur. Aquí está la estatua de Merlion: la fuente del pez con cabeza de león que echa agua. El pez representa el pasado pesquero del país, mientras que el león es el símbolo de Singapur, que literalmente significa La ciudad del león. 

Alrededor de la bahía, a parte de restaurantes y rascacielos podrás ver teatros y museos como el Esplanade, que parece un durum por fuera, o el Artscience Museum, con forma de flor. Para ir de uno al otro cruzarás el original puente Helix y pasarás junto al estadio de fútbol flotante más grande del mundo.

Justo al lado está el enorme centro comercial, desde donde podrás disfrutar de un show tipo la fuente del Hotel Belaggio en Las Vegas (todos los días a las 20:00 y 21:30). Y por supuesto, el gigantesco hotel Marina Bay Sands, compuesto de tres torres conectadas por arriba con una piscina en la azotea. Seguro que te suena, pues es uno de los iconos más conocidos de la ciudad.

Por esta zona también se encuentran los jardines Gardens by the sea, uno de mis sitios favoritos, donde hacen un espectáculo de luces y música todas las noches (a las 19:45 y 20:45). La entrada es gratuita, aunque se paga por subir a los árboles y entrar en algunas atracciones. Detrás de estos jardines, al final de la bahía, hay un parque junto a la presa desde donde se puede disfrutar de unas puestas de sol espectaculares.

Sentosa es una isla con campos de golf, tiendas, restaurantes, playas artificiales e incluso un parque de atracciones Universal Studios. Es una opción para echar el día, pero te advierto de que todo parece un poco superficial y consumista, lleno de turistas haciéndose fotos. Se llega en bus o metro y dentro hay un tranvía que te lleva por la isla ($4 la ida, la vuelta es gratis). Se puede entrar y recorrer de manera gratuita, aunque las atracciones son algo caras.

Por último, si te gustan la naturaleza y los parques tienes muchas opciones para disfrutar. Puedes ir a Bukit Timah, la reserva natural más grande del país, llena de lagos y zonas verdes; pasear por el East Coast Park, un paseo marítimo enorme entre el aeropuerto y el centro, donde se puede montar en bici y practicar deporte junto a las palmeras de la playa; o acercarte a los Botanic gardens, unos parques y jardines preciosos y gratis.