Nueva York es una ciudad fascinante, con infinidad de cosas por hacer y sitios que visitar, y sobre todo con un skyline espectacular, que la primera vez que lo vi desde el aeropuerto casi se me saltan las lágrimas. Pasear por sus calles entre rascacielos de infarto y escenarios de película es alucinante. Caminar por Central Park, sentir la energía de Times Square, visitar la Estatua de la Libertad, cruzar el puente de Brooklyn, subir al Empire State Building o emocionarte en el World Trade Center son experiencias que nunca olvidaré.

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Y ahora os dejo las mejores cosas para ver o hacer en esta increíble ciudad:

El enorme Central Park (800 metros de ancho por 4 kilómetros de largo) fue inaugurado en 1857 y construido desde cero, para convertirse en el pulmón de la ciudad. Recomiendo alquilar una bici o pasear sin prisas durante varias horas, porque hay mucho que ver. Aquí encontrarás lagos, puentes, esculturas, pistas de patinaje sobre hielo, de béisbol, cafeterías, museos, un zoo, conciertos, artistas y sobre todo hectáreas interminables de césped y jardines. La parte más famosa es la mitad sur, donde podrás ver, por ejemplo: el puente Bow; Strawberry Fields, el homenaje a John Lennon, frente al edificio Dakota donde lo asesinaron; Sheep Meadow, donde puedes hacer un picnic rodeado de rascacielos; las estatuas de Baldo y de Alicia en el país de las maravillas; the Mall, el paseo entre árboles y artistas que te lleva a la fuente Bethesda; etc. Algunas partes las reconocerás porque han aparecido en muchas películas y series, así que experimentarás la sensación de ver cosas nuevas pero a la vez conocidas. Yo hice un tour en bicicleta de dos horas ($45), donde el guía te lleva por los puntos principales del parque mientras va contando la historia y anécdotas muy interesantes.

El Empire State Building, con sus 381 metros de altura (sin contar la antena) es el edificio más conocido de Nueva York, y probablemente del mundo. Aparece en infinidad de películas, como Spiderman, Godzilla, Independence Day o Annie Hall, pero la imagen más conocida seguramente sea la King Kong escalando hasta la punta para derribar los aviones. Se terminó de construir en 1931, convirtiéndose en el edificio más alto de la ciudad hasta la construcción de las Torres Gemelas. Hay dos miradores, uno en la planta 86 y otro en la 102, aunque las vistas desde ambos son prácticamente las mismas. La entrada básica cuesta unos $45, con un suplemento de $20 si quieres acceder al mirador del piso 102, y es mejor comprarlas online para evitar la cola de las taquillas. Yo subí un rato antes del atardecer y así pude disfrutar de las vistas tanto de día como de noche. Fue una experiencia espectacular. Pero si vas a hacer esto, ¡calcula el tiempo de espera en la cola!

El Rockefeller Center es un complejo de edificios famoso por el mirador Top of the Rock. Es uno de los mejores observatorios de Nueva York para ver la ciudad desde arriba, ya que tienes una vista privilegiada tanto de Central Park como del Empire State Building y el Downtown. La entrada cuesta unos $40 durante el día y le suman un suplemento de $10 al atardecer. Además, en navidades se convierte en el epicentro de la ciudad: en la plaza central montan la pista de patinaje sobre hielo y sobre todo, el famoso árbol de navidad, detrás de la fuente dorada de Prometeo con las banderas de fondo. Seguro que has visto esa imagen muchas veces. En una de las esquinas se encuentra el Radio City Music Hall, el teatro más importante de la ciudad. Si quieres verlo por dentro puedes hacer un tour ($30) o ver algún espectáculo.

Times Square es el centro neurálgico de Nueva York, donde miles de personas se aglutinan con un ritmo frenético entre luces de neón, carteles publicitarios, personajes extravagantes, tiendas, museos, teatros y restaurantes. Esta plaza, que en realidad es un cruce entre varias calles, se llama así porque durante mucho tiempo fue la sede del periódico The New York Times, y aquí es donde se celebra la noche de fin de año. La energía y el caos de Times Square es una de esas cosas imprescindibles que tienes que vivir si vas a Nueva York, es uno de los emblemas de la ciudad que nunca duerme.

El World Trade Center es la zona donde estaban las Torres Gemelas, en el distrito financiero formado por rascacielos de oficinas y negocios. Tras el fatídico 11 de septiembre de 2001, quedó reducido a escombros, y desde entonces ha estado reconstruyéndose y regenerándose para resurgir de sus cenizas con más fuerza que nunca. Aquí podemos encontrar el One World observatory y el Memorial 11-S, tanto el museo como la plaza. Con sus 541 metros (sin contar la antena), el One World Trade Center es el edificio más alto de los Estados Unidos y el séptimo más alto del mundo. La entrada cuesta $35 pero vale la pena para disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad. La plaza conserva dos estanques donde antes estaban las torres, por donde el agua cae en cascada y donde están escritos los nombres de todos los fallecidos por el atentado. Debajo de la plaza está el museo ($28), que relata los acontecimientos del 11-S, y muestra fragmentos originales de las torres, aviones, etc. Es muy triste y sobrecogedor, a mí me emocionó muchísimo. Aquí al lado también está el Oculus, un edificio enorme y blanco con forma de pájaro que es a la vez un centro comercial y una estación de metro y tren.

La Grand Central Terminal, construida en 1913, es la estación de tren más famosa del país, con su enorme vestíbulo y el techo turquesa lleno de constelaciones. Durante los años 50 y 60 entró en declive, pues la gente prefería moverse en avión o en coche, y estuvieron a punto de derribarla varias veces, aunque finalmente fue nombrada edificio histórico emblemático y así se mantiene hasta hoy día. Es mucho más que una estación de tren y metro, también tiene mercados, museos, restaurantes e incluso una pista de tenis. Aquí también encontrarás el Vestíbulo de los susurros, una sala donde la voz rebota de una columna a otra, permitiéndote mantener una conversación con alguien que esté en el lado opuesto del vestíbulo. La fachada exterior es preciosa, especialmente la escultura sobre el reloj.

El puente de Brooklyn, que conecta Manhattan con Brooklyn, fue construido en 1883, y en su día fue el primero en cruzar el río East River y el más largo del mundo. Tardaron 14 años en construirlo y murieron 27 personas. Además, pocos días después de su inauguración, hubo una avalancha que provocó varios muertos, y para demostrar que el puente era seguro, una compañía de circo hizo desfilar sobre él a 21 elefantes. Te recomiendo cruzarlo a primera hora de la mañana, porque más tarde se llena de gente. Las fotos desde Brooklyn con el sol de cara y los rascacielos del Downtown de fondo son una pasada. Pero también están muy chulas desde el parque que hay entre el puente de Brooklyn y el puente de Manhattan.

El puente de Manhattan, aunque no es tan famoso como su vecino, merece la pena cruzarlo a pie y disfrutar de las vistas que ofrece. Este puente conecta Chinatown con Dumbo (por cierto, el nombre de este barrio de Brooklyn es un acrónimo de Down Under Manhattan Bridge Overpass) y puedes sacar fotos muy chulas del puente de Brooklyn y el Downtown. Además, aquí podemos ver la famosa imagen donde el Empire State queda encuadrado justo entre las dos torres de la base del puente de Manhattan (que se hizo famosa por la película de Robert De Niro: Once upon a time in America).

La Estatua de la Libertad es uno de los iconos de la ciudad y del país. Mide 43 metros (96 si contamos el pedestal) y fue un regalo de Francia en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Tiene cadenas rotas en los pies, la Declaración de Independencia en una mano y una antorcha en la otra, todo representando obviamente el camino hacia la libertad. Hay tres tipos de entradas: básica ($19), con acceso al pedestal ($19) y subiendo a la corona ($22). Las entradas con acceso al pedestal y a la corona se agotan antes, por lo que deberás reservar online con antelación. Los ferries salen de Battery Park, y las entradas se compran allí también, en Castle Clinton. Además, el mismo ferry a la vuelta para en Ellis Island, donde se encuentra el interesante Museo de la Inmigración, que cuenta cómo se inspeccionaba a los miles de inmigrantes que llegaban a la ciudad diariamente.

El ferry de Staten Island te lleva a este distrito de Nueva York, pasando muy cerca de la Estatua de la Libertad y permitiendo que saques unas fotos muy chulas de los rascacielos del Downtown. Además, es gratis, así que no os timen porque a veces hay estafadores que te intentan vender el ticket, que obviamente es falso.

Wall Street se encuentra en el distrito financiero, junto al World Trade Center. En realidad es una calle, considerada el centro neurálgico de esta zona y donde está la Bolsa de Nueva York. Lo más famoso de Wall Street es el Toro, la escultura de bronce que representa la fuerza y el carácter de los norteamericanos. Además, en jerga financiera un toro significa mercado al alza. Se erigió tras la crisis económica de 1987, como símbolo para sobreponerse. Dicen que tocarle los testículos trae buena suerte, así que seguro que verás algún turista haciéndolo. Cuando yo fui había otra escultura de una niña en posición desafiante, que representaba la lucha de la mujer por la igualdad en el mundo laboral. Muy cerca de aquí está Stone Street, la primera calle asfaltada de Nueva York. Hoy en día es una calle peatonal llena de pubs y restaurantes que no se parece en nada al resto de la ciudad. 

The 5th Avenue es una avenida larguísima de 10 km que atraviesa prácticamente todo Manhattan. Comienza en Harlem, pasa junto a central Park y termina en el parque Washington Square. Esta plaza, por cierto, es muy famosa (sale por ejemplo en Friends) y aquí puedes sacar una foto muy chula del arco, con la Quinta avenida detrás y el Empire State Building de fondo. En esta avenida, además de infinidad de tiendas, encontrarás muchos de los edificios más importantes de Nueva York, como la Catedral de San Patricio, la Biblioteca Pública, el Rockefeller Center, el Flatiron Building o el Empire State Building.

El edificio Chrysler es uno de los más emblemáticos y famosos de Nueva York y se llama así por el fabricante de coches, que tuvo su sede allí muchos años. De estilo art decó, se terminó de construir en 1930 y durante casi un año fue el edificio más alto del mundo, hasta que lo superó el Empire State. Aparece en muchas películas como Godzilla o Spiderman, donde el protagonista se sienta sobre una de las águilas. En sus primeros años tenía un mirador, pero lo convirtieron en oficinas debido a que toda la gente prefería ir al del Empire State. Hoy día solo se puede entrar al vestíbulo, en horario laboral y gratis.

La Catedral de San Patricio, construida en 1865, es la iglesia neogótica más grande del país. Se halla en la Quinta Avenida, frente al Rockefeller Center, entre tiendas de ropa y hoteles de lujo, por lo que su fachada destaca bastante entre los altos rascacielos de Manhattan. Fue construida en parte gracias a los donativos de los inmigrantes irlandeses, por eso recibió el nombre de su patrón. La entrada es gratuita.

El edificio Flatiron es otro de los iconos de Nueva York. Situado en una manzana de forma triangular, entre Broadway y la Quinta avenida, recibe el nombre por su parecido con una plancha. Se terminó de construir en 1902 y aparece en muchas películas como Armageddon, Hitch o Spiderman. Se encuentra frente al Parque Madison Square, donde también se ubica el Metropolitan Life Insurance Company Tower, un edificio de 1909 que en su día fue el más alto del mundo y que está inspirado en el campanario de la plaza San Marco de Venecia.

Bryant Park es un pequeño parque situado justo detrás de la Biblioteca Pública y su gran atractivo es que está rodeado de rascacielos. En los laterales, bajo la sombra de los árboles, hay sillas y mesas donde la gente se sienta a jugar o comer algo. En verano es un jardín todo cubierto de césped, donde hacen actividades gratis como noches de cine o clases de yoga, pero en invierno ponen una pista de patinaje sobre hielo, un mercadillo y el árbol de navidad.

El High Line es un parque construido sobre las vías del tren que atraviesa tres zonas: Hudson Yards (el nuevo barrio de rascacielos y edificios futuristas como The Vessel), Chelsea (con su famoso mercado donde se inventaron las galletas Oreo) y el Meatpacking district, llamado así porque antes estaba lleno mayormente de carnicerías y mataderos. La historia del High Line es muy interesante. A comienzos de siglo, esa zona estaba llena de fábricas y almacenes que usaban las elevadas vías del tren para transportar mercancías, pero con la llegada de los camiones, ese método de transporte quedó en desuso, y las vías quedaron abandonadas y absorbidas por la naturaleza. Más tarde, en los años 90, se decidió destruirlas para construir edificios, pero los vecinos se organizaron para protestar y finalmente lo impidieron, consiguiendo que la zona se transformase en el parque que ahora es.

Nueva York es una ciudad repleta de arte, con muchos museos muy interesantes. Yo reconozco que no soy un gran fan, y solo visité un par de museos porque estaba nevando, pero he de decir que me gustaron bastante, sobre todo el de Historia Natural, que es el más conocido junto al MoMa, el Guggenheim y el Met. Algunos son gratis siempre, otros solo a determinadas horas o en ciertos días y en algunos pagas la voluntad, así que infórmate bien antes de sacar las entradas por internet.

Si eres de los que te gusta ir de compras, vas a flipar en Nueva York, porque tienen muchas tiendas y outlets a precios super rebajados, sobre todo en marcas americanas. Aunque Manhattan está llena de tiendas de ropa donde puedes encontrar rebajas, mucha gente prefiere pasar el día entero en un outlet, ya que económicamente vale la pena. De hecho, muchos turistas facturan una maleta vacía para traerla repleta de ropa de vuelta a casa. Los outlets más conocidos son Woodbury Common (un complejo de tiendas al aire libre, a una hora en bus de Manhattan), Jersey Gardens (un centro comercial en Nueva Jersey) y Empire Outlets (en Staten Island).

En la parte sur de Manhattan hay un conjunto de barrios muy interesantes, además están cerca unos de otros, por lo que puedes visitarlos todos caminando. Puedes empezar con Chinatown, el barrio chino lleno de restaurantes y comercios donde puedes comprar de todo, desde bolsos o relojes de imitación hasta souvenirs o frutas exóticas. Poco a poco, Chinatown va invadiendo Little Italy, una zona con restaurantes italianos, el Museo Italoamericano y poco más. Algo más al oeste está Tribeca, un antiguo barrio industrial que se ha convertido en boutiques y galerías de arte, y donde se encuentra la estación de los Cazafantasmas. Si caminamos hacia el norte veremos el Soho, un barrio moderno, con bares y ambiente nocturno, así como tiendas de lujo y restaurantes sofisticados. Si seguimos caminando rumbo norte llegaremos al Village, un barrio bohemio, con pasado hippie y artístico, lleno de chalets residenciales y donde están los apartamentos de Friends y Carrie (Sexo en Nueva York). También puedes acercarte a Koreatown, un barrio (en realidad un par de manzanas) detrás del Empire State, lleno de restaurantes y negocios coreanos. 

Harlem es uno de los barrios más puros de Manhattan, situado al norte de Central Park, donde se asentó la comunidad sureña y afroamericana (que huía del racismo de los estados del sur a lo largo del siglo pasado), así como la comunidad latina. Este barrio es clave para entender la personalidad de la ciudad, pues en él se respira un ambiente 100% neoyorquino. A pesar de que entre los años 60 y los 80 era muy peligroso, con mucha droga y criminalidad, ya se ha reformado y es totalmente seguro caminar por sus calles, donde podrás disfrutar de improvisados mercadillos sobre las aceras, tiendas de música, comida sureña, misas Góspel, arte urbano, blues, jazz y grafitis.

Hace poco han abierto un nuevo observatorio que hará la competencia al Top of the Rock, el Empire State y el One World. Se trata del mirador Edge, en el barrio Hudson Yards. Tiene una plataforma suspendida a 335 metros de altura (la más alta de América), con una parte transparente, para que veas la ciudad literalmente a tus pies. Además, las cristaleras están inclinadas algunos grados y las vistas desde las esquinas son espectaculares. La entrada general cuesta $39 y tendrás que elegir el día y la hora de visita. Si quieres elegir el día pero no la hora, la entrada cuesta $61. Si la compras online, te ahorras un par de dólares y sobre todo la cola para las taquillas.

Aunque la serie Friends se rodó en un estudio en Los Ángeles, el edificio que aparecía por fuera existe y se encuentra en Nueva York, en el barrio Village, concretamente en la esquina de las calles Bedford y Grove. Y lo mismo sucede con el apartamento de Carrie de Sexo en Nueva York, que se encuentra muy cerca, en el número 66 de la calle Perry.

Ver un musical en Broadway es una de las experiencias más comunes entre los turistas que visitan Nueva York, ya que esta calle es como la Meca de los teatros y los musicales, donde actúan los mejores artistas del país. Algunas de las obras más famosas son Aladdin, el Rey León, Frozen, Chicago o el Fantasma de la Ópera. Puedes comprar las entradas online, con mucha antelación y siempre comparando varias webs para encontrar ofertas, ya que los precios varían y pueden resultar bastante caras (alrededor de $100). Cuando llega el día del musical y los teatros no se han llenado, en las taquillas TKTS puedes encontrar entradas con hasta el 50% de descuento, aunque no siempre tendrán la obra que quieras o el mejor asiento. Estas taquillas están en varios puntos de la ciudad, por ejemplo en Times Square.

Una de las cosas que tienes que hacer si vas a Nueva York es asistir a algún evento deportivo. Los americanos lo flipan con cuatro deportes en particular: el baloncesto, el béisbol, el hockey sobre hielo y el fútbol americano. Te recomiendo comprar las entradas online con mucha antelación, pues se agotan en seguida, especialmente para los partidos de la NBA, que la gente vive como una fiesta, con música, bailes, luces, gritos y adrenalina. Los equipos de la NBA de Nueva York son los Knicks (que juegan en el Madison Square Garden, donde Marilyn Monroe cantó el cumpleaños feliz a Kennedy) y los Nets (que juegan en Brooklyn). Los partidos de hockey sobre hielo se juegan en los mismos estadios que la NBA, mientras que los de fútbol americano se juegan en Nueva Jersey. Con respecto al béisbol, hay dos equipos: los Mets (que juegan en Queens) y los famosos Yankees (que juegan en el Bronx).

Hay varios sitios desde donde disfrutar de los rascacielos de Nueva York y sacar fotos chulísimas del skyline que quedarán para el recuerdo. Al este de Manhattan tenemos el barrio de Long Island (en Queens), a donde puedes llegar en metro para ir al parque Gantry Plaza State. Aquí también se encuentra un cartel muy antiguo de Pepsi que lo han conservado exactamente igual. Entre Queens y Manhattan está la isla Roosevelt, a la que puedes llegar en teleférico o metro con la tarjeta, y disfrutar de unas vistas parecidas. Al sur está Governors Island, con un parque enorme para pasear y hacer picnics. Desde aquí hay unas vistas espectaculares del Downtown. El ferry sale de Battery Maritime Building y cuesta $3 ida y vuelta, excepto los fines de semana temprano, que los primeros ferries son gratis.

La ciudad de Nueva York está dividida en cinco distritos (ellos los llaman boroughs): Manhattan, Brooklyn, Bronx, Queens y Staten Island. Si tienes tiempo, sal de Manhattan y explora los otros distritos de Nueva York, especialmente Brooklyn, donde hay muchas cosas para hacer. Te comento algunas. Nada más cruzar el puente de Brooklyn o el de Manhattan llegarás al barrio Dumbo, desde donde puedes hacer unas fotos espectaculares de los dos puentes con el Downtown de fondo. Un poco más al norte se encuentra Williamsburg, un barrio bohemio y hipster pero que también tiene una zona judía ortodoxa. Al sur del puente se halla Brooklyn Heights, un Distrito Histórico Protegido, característico por sus casas residenciales y con el paseo marítimo Promenade, con vistas al Downtown y al puente. Un poco más alejado está el barrio Bushwick, famoso por su arte urbano, y es que probablemente aquí podrás ver los mejores grafitis de Nueva York. Por último, también puedes escaparte a Coney Island, para disfrutar de un día en el parque de atracciones Luna Park junto a la playa, al más puro estilo Santa Mónica, en Los Ángeles.

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