En Malta empezó todo. Llevaba un par de años trabajando en esta pequeña isla del Mediterráneo cuando me entró la fiebre viajera y decidí dejar mi confortable vida, mi empleo y mis amigos para viajar por el sudeste asiático. Este pequeño país tiene algo que te engancha y no te suelta. Ya sea el clima, la calidad de vida o su ambiente, son muchos los que han venido de visita y se han quedado a vivir durante varios años.

Si estás pensando irte a trabajar, en Malta hay muchas oportunidades laborales y es uno de los países con menos paro de Europa. Durante la temporada alta, abundan las vacantes en hostelería, pero el resto del año también hay muchos puestos de atención al cliente o en casas de apuestas. Cuanto mayor sea tu nivel de inglés y sobre todo cuantos más contactos tengas, mejor será el puesto de trabajo al que podrás optar. El salario normal en la hostelería ronda los 800€, mientras que en betting companies y otras grandes empresas extranjeras suelen rondar entre los 1200 y los 1600€. La parte buena es que es un país muy barato y para vivir bien no necesitarás más de 600 o 700€ al mes.

De un tiempo a esta parte, el precio del alojamiento en Malta ha subido escandalosamente. Lo que hace 5 años se pagaba por un piso, ahora se paga por una habitación. También los hoteles han aprovechado el tirón turístico para encarecer sus habitaciones. Además, debes tener en cuenta que la diferencia entre temporada alta y temporada baja es brutal. Las mejores zonas para hospedarse son Sliema y Sant Julias. Están en el centro de la isla, cerca de playas, bares y restaurantes. Algunos hoteles baratos que pueden ser buenas opciones son: Blue Sea, Burlington apartments o Carlton Hotel. Pero la oferta es muy amplia, por lo que te recomendaría que echaras un vistazo por internet.

La cocina maltesa es una mezcla de varias, como la mediterránea o la italiana. El plato típico es el conejo, el pulpo o la ftira (una especie de pan cateto con varios ingredientes dentro). Algunos de los mejores restaurantes malteses son Ta’Kris en Sliema y Golulu en Sant Julians. Además, tendrás muchas otras opciones como italianos (Piccolo Padre o Monelli), japonses (Okurama), etcétera. Pero quizá la comida más característica de Malta sean los pastizzis, una especie de pastel frito con queso dentro, que también puede tener champiñones, guisantes y otros ingredientes. Las cadenas de pastizzerías más conocidas son el Champ y el Maxims.

Después de dos años por los bares de Sliema, Gzira y Sant Julians, mis favoritos son, en este orden: Step Down, City of London, Beer Garden, Balluta Bar, Simons, Times gone by y Good Thaimes, todos ellos por esa zona. La cerveza cuesta entre 1 y 2 euros, mientras que el cubata suele ser 2’5€ (el típico vaso enano con dosificador). Si quieres un poco más de fiesta, las discotecas están en Paceville: Nordic, Qube, Footloose, Hugos, Clique o Native, por ejemplo. Por Sliema ferries también hay varios bares que preparan cocktails y pueden ser otra buena opción durante la happy hour.

A pesar de que Malta es una isla muy pequeña (unos 30km de largo), son muchas las cosas que hay para hacer y deberías dedicarle al menos una semana completa. Eso sí, debo advertirte que si estás buscando playas de arena blanca y agua cristalina, aquí no las encontrarás. Excepto Comino y algunas calas en Gozo, las playas de arena en Malta se podrían contar con los dedos de una mano, y en temporada alta van a estar llenas hasta la bandera. Las mejores son Paradise Beach, Mellieha, Golden Bay y Tuffieha. Aunque si tienes coche siempre se puede rebuscar un poco por tu cuenta y encontrar alguna que otra calita más solitaria (no será de arena, pero bueno).

Malta también es famosa por ser un buen enclave para bucear, aunque no tenga una fauna marina espectacular. Hay muchas escuelas de buceo donde podrás hacer tus pinitos y varios barcos hundidos de la Segunda Guerra Mundial.

Las zonas más animadas para pasear, ir de bares, darte un chapuzón y comer algo son Sliema y Sant Julians. Por ejemplo, puedes recorrer el paseo Marítimo que va desde Spinola Bay (con el monumento Love reflejado en el agua por la noche) hasta Sliema Ferries, pasando por Balluta Bay. Puedes relajarte en los bares del Exiles y bañarte en las piscinas naturales de las rocas. Más al norte, Buggiba también es una buena opción, por ejemplo podrás ver el atardecer desde la piscina del Café del Mar.

Una visita imperdible es la capital, Valletta, cuyo centro histórico es Patrimonio Cultural de la Unesco. Simplemente piérdete entre sus calles y admira los balcones de colores o las empinadas escalinatas. Es como si el tiempo se hubiese detenido aquí. Al otro lado de la bahía están las 3 ciudades, que jugaron un papel muy importante durante muchas guerras y merece la pena visitar.

Mdina es conocida como la ciudad del silencio y ha sido escenario de rodaje de muchas series y películas conocidas (Juego de Tronos, entre ellas). Es una antigua ciudad amurallada casi inhabitada, cuyas calles conservan aún la pureza y el estilo de la era medieval. Pasear por ellas es sumergirte en otra época.

Cerca de Mdina se encuentra Mosta, que contiene una de las cúpulas más grandes de Europa y que fue testigo de lo que los malteses consideran un milagro. Durante la Segunda Guerra Mundial, un avión alemán soltó una bomba que cayó justo sobre la iglesia, donde se resguardaban cientos de familias. Por suerte, no llegó a explotar y nadie salió herido, por lo que desde entonces ese día es fiesta nacional.

Al sur de la isla está el pueblecito pesquero de Marsaxlokk, con sus típicos barcos de colores. Suelen poner un mercadillo y los domingos venden pescado fresco. Cerca de aquí está Sant Peters Pool (si no tienes coche, te costará un poco llegar), una bahía con un saliente desde donde saltar. Es muy famosa, por lo que yo prefiero la cala siguiente, que es prácticamente igual pero con la mitad de gente; se llama Kalanka.

Otra pequeña excursión puede ser la Blue Grotto, donde darás un paseo en barca de unos 20 minutos a través de las cuevas de agua cristalina y colares morados. Es algo breve para el precio que tiene, pero sin duda vale la pena. También puedes acercarte al pueblo de Popeye (donde se rodó la película) o asomarte a los acantilados Dingli.

Comino es una pequeña isla entre Malta y Gozo, a la que podrás acceder en barco desde Cirkewa por 10€, ida y vuelta. La parte más famosa es la Blue Lagoon, con el agua más cristalina que verás en tu vida. Lo malo es que en verano está a reventar de turistas y apenas tienes sitio para poner la toalla. Si caminas un poco alejándote de ahí encontrarás calas más tranquilas. También puedes nadar hasta Cominotto, un peñón que hay justo en frente, con una gruta natural que te llevará hasta mar abierto. Si sois un grupo numeroso, otra opción podría ser alquilar un barco por un día. Tendréis vuestra propia música, una parrilla para la barbacoa, nevera para las cervezas y nadie que os moleste.

Gozo es  la hermana pequeña de Malta, la segunda isla más grande del país. Bastante más tranquila y relajada, también tiene mucho que ofrecernos. Una divertida forma de recorrer esta isla puede ser alquilando un quad; pregunta en Attard Auto Dealer, cerca del puerto de Mgarr donde te deja el ferry.

La capital es Victoria (antes llamada Rabat), con una ciudadela que puedes visitar y desde donde contemplarás el centro de la isla. También tiene buenas playas (algunas incluso mejores que las de Malta), como Ramla y San Blas.

Las salinas de Marsalforn son muy conocidas y se encuentran junto a Wied il-Għasri, una hendidura en la montaña por donde se adentra el mar, para formar una diminuta cala. También tiene un par de iglesias interesantes, como la de Ta’ Pinu.

Uno de mis sitios preferidos de Gozo era la bahía de Xlendi, donde podrás bañarte, degustar marisco o contemplar el atardecer. Te recomiendo el restaurante Ta’ Karolina, una delicia. Y, por supuesto, lo más famoso de Gozo es la Azure Window, donde la roca de los acantilados adquiere la forma de un marco cuya ventana da al Mediterráneo, junto a Dwejra Bay.