Antes de viajar siempre surge el problema del dinero. Cuánto llevar, tarjetas, efectivo, dónde cambiar, etcétera. Voy a darte un par de consejos para que no pierdas demasiado tiempo comiéndote la cabeza.

Lo primero que tienes que hacer es comprobar el tipo de divisa que utilizan en tu país de destino. Si es otra moneda, tienes dos opciones: cambiar en un banco o casa de cambio, o llevarte una tarjeta y sacar en un cajero allí. De una manera o de otra, tendrás que pagar las tasas de cambio, eso no hay quien te lo quite. Dependiendo de tu banco, te clavarán más o menos comisión.

Lo que está claro es que para un viaje largo no puedes ir con mil euros de efectivo en el bolsillo, por ejemplo. Así que la forma más cómoda es llevar una tarjeta de crédito e ir sacando cada semana o dos semanas. Hay cajeros en prácticamente todas las ciudades del mundo y, por supuesto, en todos los aeropuertos, por lo que no debería ser un problema. Siempre puedes llevar algo de efectivo ya cambiado para ir tirando durante los primeros días.

En la mayoría de restaurantes y hoteles aceptan tarjetas de crédito como medio de pago, aunque lógicamente no esperes que sea así en los puestecillos de comida callejeros de Tailandia o en los bungalows de madera de Laos.

Te recomiendo también llevar un par de tarjetas de crédito, ya que si te fallara alguna o se te bloqueara por cualquier motivo, necesitarías urgentemente otra. Asegúrate de que tu tarjeta está configurada para operar fuera de tu país, ya que algunos bancos te bloquean esa opción por defecto.