¡Bendito autoestop! Cuando lo pruebes, no querrás volver a coger un autobús en tu vida. No es sólo un medio de transporte gratis, es mucho más. Te pone en contacto con gente local, desinteresada, que no intentará timarte o sacarte los cuartos. Se te hace mucho más ameno el trayecto. Es una oportunidad inmejorable para acercarte un poquito más a la gente y la cultura locales. No tienes que preocuparte de los horarios, ni de si te robarán las maletas. Puedes llegar a rincones donde no llegaría jamás un autobús turístico. Estas y muchas más son las ventajas del autoestop.

Obviamente, también tiene sus desventajas, que mayormente se reducen a que en ocasiones puedes estar esperando a que alguien te recoja durante varias horas, a 40 grados o lloviendo. Por mi experiencia, nunca esperé más de un par de horas a que alguien me recogiera (además, este tiempo lo recuperarás de sobra porque los autobuses suelen parar y/o averiarse mucho, especialmente en Asia).

También tienes que tener en cuenta que, por norma general, tendrás que salir del centro de la ciudad y empezar a hacer dedo a las afueras, ya en la carretera principal (si es grande, puede que tengas que caminar varios kilómetros). Es muy difícil que alguien se pare en mitad del centro, con el tráfico, y te lleve casualmente hasta la ciudad a donde te diriges.

Muchas mujeres que viajaban solas nos comentaban que para ellas podría ser peligroso, pero hay muchísimas viajeras que lo hacen sin problemas. Simplemente tienes que tener un poco de sentido común y tomar las mismas precauciones que tomas en tu vida normal. Si quien te para no te da buena espina, di que vas para otro lado y punto. Es normal que al principio tengas algo de miedo, pero el tiempo te enseñará que las únicas barreras que existen son las que te pones tú mismo. Si desde el principio andas poniendo excusas para no hacer algo, fijo que no lo haces.

En mi opinión, vale totalmente la pena hacer autoestop. Yo recorrí Laos de norte a sur, medio Vietnam y media Malasia haciendo dedo, sin coger ni un solo transporte público. Más de 2000 kilómetros durante dos meses. Conocí mucha gente majísima, que me invitó a comer, a cerveza y me dejó en la misma puerta del hotel. La mayoría de las veces, el contacto humano con los locales es lo que da sentido a un viaje, y hacer autoestop es una de las mejores y más directas formas de experimentarlo.

Un par de consejos a la hora de hacerlo:

♦ Como he dicho antes, ve a las afueras de la ciudad, a una autopista o carretera principal, es más fácil que se paren ahí que en el centro.

♦ Elige un punto estratégico, donde los coches tengan tiempo de verte desde lejos y los camiones tengan espacio para frenar y pararse.

♦ Puedes ir andando hacia tu destino, así es camino que te ahorras. Aunque si tienes la mochila a cuestas, te recomiendo que encuentres una sombra.

♦ Escribe un cartel en el idioma local, con tu destino en letras grandes y también una carta explicando que viajas sin dinero. Si no saben inglés, en cuanto lo lean comprenderán lo que estás haciendo, ya que en algunos países no están acostumbrados a ello.

♦ Deja claro desde el principio que no tienes dinero, porque algunos caraduras intentarán sacarte algo al final del trayecto, como si fueran un taxi.

♦ No hace falta que te lleven a tu punto exacto de destino, tan sólo con que vayan en la misma dirección y te acerquen algunos kilómetros ya estarás avanzando algo. No pienses que desde el primer momento te va a recoger alguien y llevar varias horas en su coche.

♦ Los camiones suelen ser los que más se paran, ya que hacen grandes distancias y les gusta tener compañía de vez en cuando. También abundan mucho por Asia las rancheras y normalmente no les importa que te acomodes en la parte de atrás, aunque prepárate para pasar calor y notar cada bache del camino en tus posaderas.