El dinero, la excusa perfecta para quienes tienen miedo/pavor/terror/pánico de salir de su zona de confort. Lógicamente, necesitas una base para empezar y para emergencias, pero es mucho menos de lo que te imaginas. Si quieres viajar un año por Australia alojándote en hoteles de 4 estrellas, obviamente necesitarás bastante. Pero si quieres realizar viajes largos y en cantidad, deberás aprender a prescindir de ciertos lujos que no son necesarios, aunque la actual sociedad consumista nos quiera obligar a pensarlo.

Hay muchas formas de abaratar tu viaje, sin que por ello pierda calidad (muchas veces es al contrario, la búsqueda de lo económico te lleva a vivir experiencias desconocidas). Desde esta página voy a dar un repaso general a las principales maneras para ahorrar durante tu viaje:

img_20160305_172752Alojamiento: a parte de buscadores de hoteles, también puedes echar un vistazo por páginas como homestay o airbnb. Es gente que alquila una habitación o un sofá en su casa, a precio mucho más económico que un hotel. Además tiene otras ventajas, como conocer gente local y poder usar tu propio baño o cocina. A mí siempre me ha funcionado de maravilla. Y por supuesto, el rey del alojamiento barato es couchsurfing, que te pone en contacto con gente que te cede gratuitamente un sofá o cama en su casa. A cambio, tú debes hacer lo mismo en la tuya (de lo contrario, casi nadie te alojará). Simplemente debes tener en cuenta que estás compartiendo la casa de alguien, por lo que deberás respetar sus normas, lógicamente (nada de llegar borracho y gritando a las 5 de la mañana).

Transporte: ya lo explico en un apartado especial de esta página, el autoestop no es sólo un medio de transporte gratuito, sino que además te pondrá en contacto con gente local y desinteresada con quienes puedes compartir experiencias inolvidables. Así recorrí más de 2000 kilómetros por el sudeste asiático. Si quieres saber algo más sobre el tema, echa un vistazo a este artículo, pinchando aquí.

Comida: aquí se va gran parte de nuestro presupuesto porque es algo inevitable, todos tenemos que alimentarnos. Aunque en nuestras manos está decidir dónde. No siempre podremos comer y cenar en restaurantes, a veces tendremos que comprar bocadillos en algún supermercado o cocinar pasta o arroz en la cocina del hostal. No olvides que los puestecillos de comida callejeros suelen tener comida casera, hecha al instante para llevar y a mejor precio que los restaurantes, especialmente si estás viajando por Asia.

 ♦ Workaway: definitivamente, la mejor manera de viajar y ahorrar a la vez. Se trata de una página que te permite encontrar alojamiento y comida (en la mayoría de los casos) a cambio de unas pocas horas de trabajo al día. Suelen ser trabajos livianos y fáciles, que no requieren mucho tiempo. Además entras en contactos con otros trabajadores que vienen de todo el mundo y hacen lo mismo que tú. Esto transmite una sensación de comunidad y esfuerzo común brutales. Dependiendo del dueño del alojamiento, las condiciones varían mucho. Hay quienes sólo ofrecen alojamiento en un dormitorio compartido, pero también hay quienes te dan habitación privada, comida y una moto. A veces trabajarás un par de horas al día, otras cuatro o cinco. Echa un vistazo a las ofertas y mandas todas las solicitudes que más te gusten. Simplemente, ten cuidado de que no te exploten porque, como en todos lados, puede haber alguien que intente aprovecharse. Yo lo usé para trabajar en un hotel en Tailandia a pie de playa y en una agencia de viajes en Laos, y todo fue de lujo.

Ahorra: Esta es simple. ¿De verdad necesitas ese móvil de 800€? ¿No te sirve uno de 200? ¿Es realmente indispensable que te compres unas zapatillas de 90€ cada mes? ¿O salir tres veces por semana y gastarte 100€ en alcohol? ¿No puedes vivir sin ese consumismo obsesivo en el que estamos inmersos TODOS los ciudadanos del primer mundo? Diariamente gastamos desperdiciamos dinero en productos superfluos, cuando podríamos emplearlo en viajar. Si llegas a una ciudad por primera vez, no cenes en el primer restaurante de la zona más turística que pilles. Date una vuelta, pregunta, compara precios. Lo mismo con los hoteles. A veces, emplear unos minutos en buscar algo mejor puede ahorrarte mucho dinero. Pero básicamente, piensa en las cosas innecesarias de tu vida que puedes suprimir y cambiar por viajar. Hay muchas más de las que te imaginas.